Ya estamos en el 2012 ¿y ahora qué?


Por: Glenda González

¡Al fin! Llegó el tan nombrado 2012. Ahora se está a la expectativa de la fecha clave del año, el próximo 21 de diciembre. Muchos todavía atraviesan el denominado "síndrome de las profecías mayas", caracterizado por crisis, angustia, depresión y ansiedad respecto a lo que sucederá este año.

Los creyentes se preparan bien para el fin del mundo, o para un planeta lleno de paz y amor. Los escépticos para que nada ocurra y todo siga como siempre. Certezas de qué ocurrirá realmente no tenemos ninguna, hasta que llegue el momento dentro de unos meses.

Acerca de qué esperar, considero que ya las transformaciones que el mundo necesita  se han venido dando a lo largo de este siglo y seguirán ocurriendo este año y los siguientes, aceleradas a partir del 2000, fecha desde la que presenciamos un auge en los cambios climáticos, en los fenómenos naturales y en las crisis políticas, económicas y sociales en todo el orbe.

A nivel individual, muchas personas viven situaciones extremas que los han llevado a un despertar espiritual drástico o sublime, según su particular vivencia y percepción;  pero también siguen existiendo aquellos que -a pesar de sus problemas- deciden seguir por la misma ruta de vida , repitiendo errores y siguiendo el aprendizaje según sus designios kármicos.

Igual están aquellos que comenzaron una senda espiritual y luego se quedaron en el camino, absortos por las exigencias del mundo material. En tanto, otros han afianzado más su mundo espiritual, combinándolo con el material y convirtiéndose en instructores, guías, sanadores, canalizadores y difusores o trabajadores de la luz, como muchos se autodenominan. Las elecciones son libres.

Por un lado, sentimos que el humano no ha avanzado, que la barbarie y deshumanización continúa y hasta se acentúa. ¿Es cierto? Sí. Los titulares de muchas noticias dan cuenta de ello.

Por otra parte, igual percibimos que hoy, más que antes, hay más personas aceptando, despertando, buscando y enseñando  caminos espirituales. El acceso a  información sobre temas espirituales y de autoayuda alcanza niveles impensados en el siglo XX: libros, artículos, talleres, cursos, charlas y herramientas están a la orden del día y disponibles para quien así lo desee.

¿Cuál será la tendencia entonces? ¿El Apocalipsis o la Tierra Prometida? Pues depende de la elección personal y del tono vibratorio de cada quien. Sobre ello la canalizadora Brinda Mair, en su página canalizandoluz.com, escribe lo siguiente:

"Mucho se habla del 21 de diciembre del 2012 como fecha culminante para la ascension planetaria. Fecha para la cual muchos esperan el cumplimiento de profecías relacionadas con el fin del mundo o bien que la Tierra ascenderá y será un lugar de paz y amor, donde las miserias humanas serán un recuerdo que pronto se olvidará.


Debo hablar, porque tengo esperanza de que el conocimiento y la fe expresados en el momento oportuno, podrán obrar sobre los adultos que esperan esta fecha con la ilusion de niños. Desde mi visión, no creo que nadie pueda prefijar un día para el fin de la vida como la conocemos. Así lo dijo el Maestro Jesús, tal como nos recuerda el Evangelio según Mateo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mateo 24:36)”.

Eso significa que por más que nos condicionemos a esperar un día determinado, nada ocurrirá hasta que dejemos de esperar y nos distraigamos creyendo que ya nada pasará. Sin embargo, pese a ello, creo a ciencia cierta que este día señalará un hito energético tal como lo hizo la cruz cósmica del año 1999 ¿Terminó el mundo en el 2000? Pues no, aun estamos aquí, pero nadie puede negar que el mundo ha cambiado o al menos, nuestra percepcion de él.

Algo similar ocurrirá en el 2012: habrá cambios energéticos que afectarán la vida de los hombres y que los obligará a realizar el trabajo personal pendiente porque si no es así, el mundo no podrá cambiar y por las buenas o las malas el trabajo deberá ser hecho.




Todavía como humanidad no hemos tocado fondo, pero estamos en buen camino. Sin embargo, pese a todo, no puedo creer que esto cambie en un solo día prefijado y que justos y pecadores reciban la misma moneda de pago.

Escapa a mi intelecto el poder creer que por gratuidad y solo por el hecho de estar vivos en el aquí y el ahora, o porque lleguen naves extraterrestres o lo que fuera, todo el mundo se transformará en bueno o todo el mundo será salvo, en un día señalado de antemano en el calendario. ¿Saben por qué no puedo creerlo? Porque si así fuera, Dios como lo concibo, no existiría, porque uno de sus atributos señalado en el Sagrado Corán, es Allah, el Justo.

El no solo aplica la justicia sobre los hombres, sino que la ejerce sobre Sí mismo y por Justicia Divina, Dios no puede contradecir a su propia esencia perdonando la deuda kármica al tiempo que priva al hombre -Su Creacion- de la oportunidad de aprender de sus errores, haciendo uso de su libre albedrío. Dios no puede negarse a Sí mismo.

Siento que si no se aclara esto, pasado ese día “y no pase nada visible”, los que no hayan creído se burlarán de quienes ellos considerarán "incautos creyentes", cuando en verdad, jamás habrá tantos cambios energéticos como los que se verán en esos días, pero al no ser visibles, se creerá que nada paso. Como en 1999.

En algún momento -en la fecha que solo el Padre conoce- se dará la Trasposicion espacio-temporal que expliqué en una canalizacion publicada el 08-02-2002 y que en Apocalipsis de Juan identifica como “arrebatamiento” porque ello si respeta a la Justicia Divina.

La trasposición espacio temporal consiste en un cambio dimensional donde cada quien quedará incluido donde vibre, unos en la Tierra Vieja y otros en la Tierra Nueva. Cada quien verá lo que su geometría personal le permita.

Lo que llamamos Tierra, coexistirá en dos realidades. Quienes estén en una realidad, pensarán que desapareció gran parte de la humanidad de pronto, porque identificará como desaparecido a quien no se encuentre ya en su plano de consciencia...¿El que deba ver muerte y destruccion la verá y quien esté listo para vibrar en la Tierra de Luz, la verá. Sin embargo para este pasaje no habrá preaviso. Ocurrirá de imprevisto cuando nadie lo espere y es por eso que hay que ser previsor (Parábola de las diez virgenes-Mateo 25:1-13)."


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