El trabajo de Hércules en Géminis



El tercer trabajo encomendado a Hércules , en el signo de Géminis, consistía en encontrar el árbol sagrado, el árbol de la sabiduría en el que crecían manzanas de oro que conferían la inmortalidad.

A Hércules le dijeron que había un jardín encerrando un árbol de manzanas de oro, custodiado por la serpiente de 100 cabezas y que, al encontrarlo hallaría 3 hermosas doncellas. Pero no sabía dónde estaba. 

Todo el planeta debía ser explorado. Por fin encontró a Nereo, "anciano del mar", experto en sabiduría y lenguaje, elusivo, asumiendo muchas formas, y rehusando dar respuesta directa. Hércules sabía que debía volver al sur; símbolo de retroceder, opuesto del espíritu.  Nereo es el yo superior, el Maestro que enseña. 

El yo superior se manifiesta como destello de iluminación y desaparece en momentos de concentrada atención, con la mente firme. Entonces Hércules trasciende el estado consciente de su cerebro y habla con su alma. Pero vuelve al estado de conciencia del cerebro. Luego lucha con Anteo, la serpiente (o gigante) del espejismo astral. 

En su búsqueda en el plano físico, Hércules debía vencer el espejismo y la ilusión; el discípulo es propenso al psiquismo inferior. La serpiente sólo era invencible en contacto con la tierra. 

Por largo tiempo Hércules no pudo vencer, pero al levantar la serpiente en el aire triunfó. La tierra atañe a la apariencia, el maya, la ilusión, no a la realidad. Pero Géminis es un signo de aire, es cambiante. El espejismo siempre cambia. Fue así como cayó en las garras de Busiris, el espejismo en otra forma. 

Busiris, quien era hijo de Poseidón, dios de las aguas, pero de madre mortal, pretendía ser un gran maestro. Fluido en el hablar y cautivador, engañó a Hércules y fue su guía. Lo ató al altar del sacrificio pero Hércules se liberó y retomó su búsqueda, amarrando a Busiris al mismo altar. 

El desaliento, tardanza, fracaso y el engaño de falsos maestros y falsas creencias caracterizan esta parte de la prueba. A pesar de todo, Hércules obtiene las manzanas de oro. El opuesto a Géminis es Sagitario, el Arquero que da en el blanco y va hacia la meta: ¡No hay desviaciones ni fracaso! Sólo un constante ir hacia adelante. 

Pero Hércules se liberó y empezó a servir. Buscando, encontró a Prometeo, Dios encarnado, atado y con buitres desgarrando su hígado. Hércules se desvió y lo liberó de lo antiguo y del deseo. El plexo, estómago e hígado son exteriorizaciones de la naturaleza del deseo.  

Por último, Hércules abandona su búsqueda para ayudar al mundo y viene la recompensa: le traen las manzanas de oro con las tres doncellas. En esta prueba encuentra a Atlas con el mundo en sus hombros y, apiadado, quita esa carga y la soporta él. Atlas, libre, va al jardín de las Hespérides, arranca las manzanas de oro y con las 3 doncellas se las lleva a Hércules, ahora también libre.   

Significado de este trabajo


Es muy importante reseñar que el significado de este trabajo y su enseñanza va dirigida a «todos los hijos de los hombres, quienes se saben que son asimismo los hijos de Dios». Es decir, este trabajo está especialmente dirigido a todos los aspirantes espirituales y discípulos en probación. Y es así porque los seres que están en esta etapa ya han iniciado un despertar, una comprensión de sí mismo originado en la mente (Aries) y que se sucede en el plano emocional (Tauro) pero que ha de consumarse en el plano físico de la realización (Géminis).

Dicho de otra forma: aquellos que han comenzado a hollar el sendero espiritual, que poseen anhelos de bondad y de deseos de descubrir la verdad, deben de lograr manifestar toda esa aspiración en el plano físico, objetivarla en la experiencia.


Alcanzar las manzanas de oro de las Hespérides supone iluminar con sabiduría nuestras adversidades en el plano físico, en el plano de la relación y de la interacción.

Posiblemente, todos aquellos que nos sabemos orientados en la vida espiritual nos hemos sentido en alguna vez identificados con esa búsqueda espiritual de Hércules en el inicio de este tercer trabajo. Una búsqueda que, a veces vehemente, está guiada por el deseo espiritual, sano y positivo, pero deseo. Un deseo que también hemos de añadir a nuestra lista de conquistas a alcanzar. Un deseo espiritual que, como el resto de deseos, tan sólo puede transmutarse mediante el olvido de sí mismo y la orientación hacia el servicio.

En este sentido, el mito de Hércules en Géminis nos muestra un viaje arquetípico, aquel que todo héroe, toda aquella heroína, ha de recorrer en este signo. Un viaje en el que ha de concretarse en el plano físico lo aprendido en las pruebas de Aries y Tauro.

Hércules realiza un recorrido en cinco etapas en las que a través de fracasos y aciertos va progresando en ese camino hacia la sabiduría, el árbol de las manzanas de oro. 
Alcanzar la sabiduría supone experimentar las tres cualidades del alma: Inteligencia, Amor y Voluntad.

Las hespérides, o tres cualidades del alma, entregan una a una las manzanas a Hércules, acompañándola de una frase clave:

  • Eglé, que significaba brillo o esplendor y simboliza la Inteligencia, le dijo a Hércules al entregarle una manzana:
  • "El Camino hacia nosotras está siempre marcado por el servicio. Actos de amor son hitos en el Camino".
  • Erytheia, la que cuida la puerta, el alma, que está siempre abierta por Amor, le dio una manzana, y en su costado, con luz, estaba escrita la dorada palabra Servicio. "Recuerda esto", dijo, "no lo olvides".
  • Hesperis, la estrella vespertina, la estrella de la iniciación que representa la Voluntad, le dijo con claridad y amor:
  • "Sal y sirve, y anda por el camino de todos los servidores del mundo, de aquí en adelante y por siempre jamás".
Muchos hombres y mujeres se han preocupado por su campo de servicio, y como Hércules, se muestran impacientes y ansiosos por ello. Como Hércules, la impaciencia humana limita nuestro campo de acción y encubre nuestro campo de servicio.

La era de Piscis se caracterizó por una vida de sacrificio en pos de la propia realización. En la actual era de Acuario pues, ya no hay que buscar la propia realización, sino el servicio.
En el campo de servicio adquiriremos la Paz, la verdadera meta de todo discípulo en esta nueva era, no la de la realización, no de la perfección ante el Maestro.

Finalmente, Hércules retorna las manzanas a las Hespérides con el objeto de que, de la misma forma, puedan ayudarnos a todos nosotros a encontrar nuestro camino a la sabiduría.


Fuente: https://www.antarkarana.org/




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