Simbolismo del signo de Aries: fuego y resurrección


Desde el 21 de marzo y hasta el 20 de abril el Sol pasa por el signo de Aries. La carta del cielo que se forma en el momento en el que el Sol llega a ese punto zodiacal era uno de los calendarios reloj más importantes  para los astrólogos de la antigüedad, quienes utilizaban esa configuración universal para analizar los hechos de ese momento histórico y hacer una proyección anual.

El ingreso del Sol al cero grado de Aries es también conocido como el Equinoccio Vernal y es el momento de considerar el potencial  de una de "las puertas del año".  


El ingreso de Aries se traza para el momento en que el Sol entra en el primer minuto de ese signo, que es el principio de un nuevo ciclo (año nuevo solar). 

Desde el punto de vista energético el año no comienza el 1 de enero sino con el comienzo de Aries. Es el primero de los 12 signos y es también el primero de los Tres Festivales Mayores (festival de Pascua). 

Esta cualidad, la de ser el primero, es decir la de poseer la fuerza del inicio, el dinamismo, el ímpetu más potentes, es una de las que mejor le definen. 

La otra es ser un signo de fuego. Dice la antigua enseñanza (Sabiduría Eterna: Alice Bailey, Madame Blavatsky) que la Creación es en sí misma obra del fuego, pero se trata de un fuego purificador.



Hay devas creando formas, trabajan a nivel cósmico, solar y planetario; el elemento con el que trabajan es el fuego. El fuego es la esencia de toda la existencia. Es el constructor, el preservador y el destructor. El fuego es el que lo purifica y lo consume todo. 

En la Era de Aries, Dios se presentó ante Moisés como flama ardiente. El Fuego es Dios. Dios es fuego.  Entre las  principales energías que se mueven en este período se halla la Semana Santa con todo su ritualismo, que cae algunas veces en marzo y otras en abril, pero siempre en Aries. 


Aries y la resurrección

Cristo resucitó un domingo de Luna Llena en el mes de Aries. Respecto a este simbolismo, la Gran Hermandad Blanca dice lo siguiente:

¿Cómo es posible que siendo la fuerza de inicio, de impulso, el fuego del comienzo, esté Aries vinculado a la semana santa, la cruz y la crucifixión? La respuesta es contundente: no acabamos de comprender la crucifixión y no ponemos suficiente énfasis en la resurrección.

La cruz como sufrimiento y el Cristo Crucificado por encima del Cristo Resucitado no son la visión correcta. 

La cruz es anterior al cristianismo, alude a algo muy simple: hace referencia a la materia, a sus cuatro estados: tierra (el cuerpo físico) agua (el cuerpo emocional) aire (el cuerpo mental, el intelecto) y fuego (el deseo transformado en aspiración – podemos definir la aspiración como anhelo de lo superior, como búsqueda del alma-).


La resurrección es el proceso de conocerse. Conocerse es trabajar con uno mismo en los diversos aspectos de nuestra naturaleza, llegar a adueñarnos de nuestra cruz. 

En otros términos puede decirse que la tarea es la de trabajar con el cuerpo físico, las emociones y la mente desde el fuego del alma. La tarea es transmutar lo inferior, (los vicios) en virtudes, valores eternos.

La energía liberada en Aries permite construir puentes entre un reino y el otro, entre un hombre y otro, entre la personalidad y el alma o incluso entre la personalidad (física, emocional y mental) y la Tríada Espiritual (cuerpos causa, búdico y átmico).  

Se dice que la mejor forma de aprovechar la energía que emana en este lapso ariano  es "resonar con el primer signo, el de Aries", lo que comienza con el desarrollo del yo. Al ser el primer signo del Zodíaco, representa la energía de arranque y de inicio de ciclos. 

Lee:  Cómo aprovechar la energía de Aries en Argos en la red







  Escrito por Glenda González 
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